
Horas con sabor a mango y chocolate,
vientos soplando y despeinando.
Mordí el polvo, lo lamento. Tierra seca cubre mis papilas.
Muerdo el polvo desde niño, la historia es el resabio de días tristes.
Tuve la esperanza, a los quince años cualquier punto de fuga acaricia ocres, verdeazules, terracotas. A los quince tu lengua era sinónimo de besos, tu lengua era pez y yo arrecife.
Tuve la certeza de que el mundo vagaba en mis bolsillos.
A los quince años.