8/18/2015

Caricia sobre el océano

Los invito a disfrutar de Caresse sur l'océan.Una verdadera maravilla de Les Choristes.

Les dejo aquí el link:  https://www.youtube.com/watch?v=rEs1wtsw_IA

8/14/2015

El buscador

    La gente se mete entre ceja y ceja que la vida es una carrera de cien metros planos.  La escuela, dime tú si no, es la madre de semejante puesta en escena. Pero la verdad sea dicha: mientras más procuramos velocidad, menos aplausos por cada gota de sudor.
    Tengo un pariente que para la familia es el vivo ejemplo de lo que supone ser la oveja negra. Un fracasado por todos los costados. Y yo, que alguna vez he sido tildado como mínimo de bicho raro, lo cierto es que celebro sus victorias como si fuera un jonronero en la final Caracas-Magallanes. Pedro Julio Alicio, alias Renacuajo, es el último refresquito del desierto.
    Hay quienes tienen como punto de fuga en sus horizontes vivenciales llegar nada menos que a la Luna. Apuntan alto. Andan dispuestos a meterse el mundo en el bolsillo, incluyendo oro a mansalva, chicas de todos los pelajes, placeres sin medida ni fin. Total, ganar la apuesta que todos creen preciso hacer cuando despunta la adultez. Pero Pedro Julio Alicio, alias Renacuajo, dio por sentado que su objetivo es otro. Sus victorias son prendas cotidianas echadas a las alcantarillas por media humanidad, porque para él acertar, lo que se dice vencer la contienda por llegar a la cumbre le saca la lengua a los flashes, al tintineo de copas, a la primera página en el diario poniendo cara de autosuficiencia y mira este perfil etrusco que no es concha de ajo, como si Dios mismo te invitara a unas cervezas dándote a la vez palmaditas en la espalda.
    Pedro Julio Alicio, renacuajo para amigos y enemigos, tiene ojos en los poros, ve en las sombras que a pleno mediodía hacen de las suyas en cualquier esquina. Tengo por seguro que la película que lleva a cabo echa mano de trucos diferentes y vende una trama requetecompleja, de modo que seguirle la corriente cuesta una viruta de la cara, es decir, involucra haceres que para qué te cuento, total, si de todas formas lo vas a mandar a los infiernos.
    Existen individuos que se pasan la existencia buscando el Vellocino de Oro, el Santo Grial y demás ocurrencias por el estilo. Yo creo, con mi batracio pariente, que es más complicado hallar la insignificancia, en esencia porque revolotea en rincones llenos de ruido y de gente, expuesta a la claridad de un día soleado.
    Pedro Julio Alicio, un apestado con todas sus letras según los entendidos, asoma ahora en el lomo las más apetecibles cicatrices del toma y dame que implican mil andaduras por el mundo. Es un buscador, qué duda cabe, y lo mejor es que supera con largueza, casi en tono de señalamiento y burla, a cualquiera de nosotros por la razón sencilla de que al buscar siempre encuentra: el bueno para nada termina por hallar a cada instante. Si eso no es un triunfo por donde lo mires, entonces cuéntame una de vaqueros. Dime tú si no.

7/24/2015

En concierto

video
Camila Vilain. Vois sur ton chemin (un tema de la película "Los Coristas"). Apenas el inicio, por razones de memoria.

7/15/2015

Lenguaje

    La verdad es que estamos hechos de lenguaje. Lo ves por todas partes: el mundo llega a nosotros gracias a mil y una parrafada que leemos, emitimos o escuchamos a través de la existencia. Nadie habla por hablar. Conversamos porque en las entrañas de esos adminículos llamados genes hay todo un imperativo cafetinesco, o sea, el secreto impulso a darle a la lengua, a charlar hasta por los codos. Moraleja y conclusión: dime qué tanto hablas y te diré si eres humano.
    Se supone que uno anda por la vida consumiendo los días a base de palabras. La rutina diaria lleva a cuestas sus dosis lingüísticas particulares, de modo que el lenguaje es el golpe vitamínico sin el que terminamos siendo una lechuga o un alambre retorcido. Lo dicho hasta aquí es bueno no olvidarlo: somos el abecedario puesto en marcha, máquinas dispuestas para atar cabos en función de sujeto, verbo y predicado.
    Para ser menos despistados, o lo que es lo mismo, más despiertos a la hora de asir el universo, las palabras son la médula espinal que otorga vida al ramaje que aceptamos por conocimiento. Sabemos en forma directamente proporcional a la lucidez que otorga ese frasco de jarabe llamado lengua. Entonces, digamos que algunas cucharadas pueden funcionar como palmaditas en el hombro, quizás suficientes para entendernos mejor, para comunicarnos con más tino. Cierta dosis de Homero, sorbos recurrentes de Petrarca, 40 ml diarios de Cortázar, en fin, restituyen la salud perdida e incluso, con algo de insistencia, dan pie para atreverse a pensar diferente, cosa nada mal tomando en cuenta cómo anda el patio en estos lugarejos.
    Si el mundo cabe en una lista que va de la A a la Z, entonces tenía razón el poeta: existimos gracias a la sintaxis. Le entramos a todo cuanto imaginamos, de cabo a rabo, por las hendijas de un paréntesis o por el terreno movedizo de extraños puntos suspensivos. Una oración yuxtapuesta copulativa engulle de un bocado a la Vía Láctea y, hay que ver, los odiosos subjuntivos o hasta un ladrillazo como el pluscuamperfecto en toda su extensión, definen lo que vas siendo, aunque lo leas y no lo creas.
    Qué le vamos a hacer, estamos hechos de lenguaje y cáete para atrás, píldoras de Frankenstein, ampollas estilo gongoriano, cremas faciales a lo Hemingway o nebulizaciones con Víctor Hugo metiéndosete en los pulmones hacen de las suyas en el mercado de la claridad intelectual. Literaturoterapia como oxígeno para el cerebro, no faltaba más. Sí, la palabra inventa al bicho humano, de modo que el señor que acaba su café es un simpático sustantivo entremezclado con no pocos adjetivos y aquel niño con su biberón el más prometedor futuro imperfecto del indicativo. Es que somos misterio en carne viva, enigmas ambulantes por donde nos miren. Quién lo hubiera sospechado. 

6/28/2015

La Maga, Cortázar, Rayuela, la vida

Los invito a ver:
www.youtube.com/watch?v=oZXlGXmFfj4