1/06/2012

Válvula



Agradezco a la profesora Diana Gámez, de la Universidad de Guayana, sus gentiles palabras a propósito de la presentación, en Puerto Ordaz, del libro que Diego Rojas Ajmad y yo realizáramos a propósito de la revista "Válvula". Dejo aquí lo que sirvió como presentación el día del evento.

Válvula (Diana Gámez)

Quienes escribimos en la prensa tenemos el pálpito de que en estas fechas decembrinas nuestros escasos lectores disminuyen considerablemente. La gente está en otras cosas y quiere descansar, busca evadirse, piensa en su familia, en sus amigos, en los niños, en las hallacas y hasta en los regalos, no obstante la dura situación económica que afecta los bolsillos de la mayoría de los venezolanos.
Pero a los escribidores nos cuesta soltar la pluma, por lo que no dudamos en buscar un tema especial que no tendría cabida en la cotidianidad de la Venezuela de hoy -invadida, colonizada y envenenada- por las ambiciones de un individuo que no deja espacio para la paz y la tranquilidad.
Por eso quiero compartir con mis lectores lo ocurrido el pasado 15 de diciembre en la sala de Publicaciones Periódicas de la Universidad de Guayana, donde fue bautizado el libro Pensar la Ciudad dedicado a los 50 años de Ciudad Guayana. Eliécer Calzadilla habló con emoción y propiedad de este trabajo, publicado por el Centro de Investigaciones y Estudios de Literatura y Artes (Ciela).
Me correspondió presentar la investigación de Roger Vilain y Diego Rojas Ajmad en torno a la revista válvula (así, en minúsculas). Se trata de una coedición entre la Universidad de los Andes -de donde egresaron los autores- y de la UNEG, que cuenta con un facsímil del único número que vio la luz esta publicación, durante la dictadura de Juan Vicente Gómez.
Con esta revista se inicia la vanguardia en aquella Venezuela bucólica y agreste dominada por la bota militar. Nelson Himiob -figura importante de la generación del 28- fue el comisario para la administración. Cuenta válvula con las firmas de Agustín Silva Díaz, Israel Peña Arreaza, Pedro Rivero, Antonio Clavo, Gonzalo Carnevali, Carlos Eduardo Frías, Alfonzo Espinoza, J. Gabaldón Márquez, Arturo Uslar Pietri, Vicente Fuentes, Antonio Arráiz, J.A Ramos Sucre, Juan Oropeza, José Nucete Sardi, José Salazar Domínguez, Miguel Otero Silva, Julio Morales Lara, Rafael Rivero, Fernando Paz Castillo, Rolando Anzola, Rafael José Cayama, Luis Rafael Castro, Francisco de Ramón, Pedro Sotillo, Leopoldo Landaeta, Hernando Chaparro Albarracín, Nelson Himiob, Víctor H. Escala y Rafael Ángel Barroeta.
Para entender el significado y la importancia de los movimientos de vanguardia debemos señalar que estos se corresponden con rupturas radicales. La oposición a formas estéticas previas tienen que ver con búsquedas de nuevos lenguajes, nuevos mundos expresivos que pretenden sustituir la concepción preexistente de la realidad. La liberación es un rasgo que define al vanguardismo, condición que propicia la rebeldía e induce a posiciones claramente iconoclastas.
La liberación del individuo implica la superación de obstáculos no sólo estéticos, sino también morales o políticos. Esta renovación del hombre y la sociedad trae aparejada, con frecuencia, la politización de estos movimientos, que oscilaron entre posiciones revolucionarias (surrealismo, futurismo ruso, p.e.) y las ideologías más reaccionarias como el futurismo italiano de Marinetti, muy cercano al fascismo.
Para Eric Hobsbawn, hacia 1914 ya existía prácticamente todo lo que se puede englobar bajo el término -amplio y poco definido- de vanguardia: el cubismo, el expresionismo, el futurismo y la abstracción en la pintura; el funcionalismo y el rechazo del ornamento en la arquitectura. El abandono de la tonalidad en la música y la ruptura con la tradición en la literatura.
Las únicas innovaciones formales que se registraron después de 1914 en el mundo de la vanguardia parecen reducirse a dos: el dadaísmo, que prefiguró al surrealismo en la mitad occidental de Europa y el constructivismo soviético en Europa del este. El surrealismo significó un aporte real al repertorio de estilos artísticos vanguardistas. De su novedad daba fe su capacidad para escandalizar, producir incomprensión o provocar, en ocasiones, una desconcertada carcajada, incluso entre los representantes de vanguardias precedentes.
Es oportuno subrayar que el chileno Vicente Huidobro, quien asumió en París las propuestas del creacionismo -promotor de un alejamiento de la realidad que conduce a la abstracción- llega a España en 1918. Su influencia es notable en aquel país, lo que se acrecienta con la incorporación de figuras como Gerardo Diego y Juan Larrea. Uno de los mayores logros de este grupo fue haber combinado los planteamientos rupturistas de la vanguardia con la tradición poética española.
Todo lo anterior precede y marca el surgimiento de válvula en 1928. Pilar inaugural de las vanguardias artísticas de la primera mitad del siglo XX en Venezuela, tal como concluyen Roger Vilain y Diego Rojas en el estudio de este mensuario, que pasó por la tipografía Vargas sólo una vez, pero cuya impronta se vivifica cuando el talento y la capacidad de escritores e investigadores como Vilain y Rojas se posan en sus 56 páginas.

2 comentarios:

Halcón peregrino dijo...

Como de costumbre la pluma de Diana con su toque de distinción para abrochar elegantemente esta publicación. Excelente. Felicidades.

Un beso.

roger vilain dijo...

Así es... extraordinario haberla tenido como presentadora. Además de amiga, es alguien a quien respeto muchísimo como como profesional. Enhorabuena. Mil gracias.